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Centro Cultural "AMANECER BERNALENSE"

Humor

Humor

CORTITOS… PERO BUENOS

 

Ø      Don Alejandro Morales Calderón, recordado Alcalde de Bernal, dijo cierta vez, en un discurso por veintiocho de julio: “…don José de San Martín, aprovechando las fiestas patrias, proclamó la Independencia del Perú”.

 

Ø      Nos cuenta “Mogro” que un día se tiraron una gran borrachera los amigos “Pelada”, “Chileno”, “Taquito” “Vise”, “Cocoliche”, la “Meche” Castañeda y Ángel “Pachayo”. Estaban regresando de Chancay y se les ocurrió entrar al circo, que estaba en el estadio Alianza. La función ya había empezado y, en ese momento, estaba haciendo su presentación el gordo hipnotizador, hipnotizando al hijo de doña Rosa Nima. Como nuestros amigos estaban borrachos, aparte que no los podían hipnotizar, no sabían de qué se trataba. En eso el loco “Taquito” le dice a “Pachayo”: “oye Ángel, ve dónde está trabajando tu Iris”. “Pachayo”, en medio de su borrachera y pensando efectivamente que el gordito era su señora, contestó: “¿con quién habrá dejao’ a mis muchachos? Si habrá salao’ su pampano chiri que le ha sobrao’ en la mañana”.

 

Ø      En la historia de nuestro pueblo, nuestros abuelos recuerdan que no había sacerdote permanente en Bernal; así que había que traerlo de Sechura, en burro, para oficiar las misas. Era sabido que el Cura exigía una gallina entera - ya sea horneada o en caldo - como premio por sus servicios, aparte de su pago en efectivo. Los mayordomos de las fiestas cumplían religiosamente con este suculento obsequio.

Don Aurelio Saba Flores, más conocido como el “Negro Amalio”, celebraba la Fiesta de San Isidro, el labrador, patrón de los agricultores. Cumplió con el regalo al curita como mandaba la costumbre. Al poco rato recibió en su casa a un emisario, diciéndole que el Cura estaba muy molesto con el regalo.  A lo que el negro contestó: ¿y no dijo que quería una gallina entera?, a mí nadie me dijo que le quite las tripas.

 

Ø      Nos cuenta Tulio, que en la actividad del movimiento “Seguimos avanzando hacia la modernidad”, que se realizó en el A.H. San Francisco de Asís, doña Matilde, alegre por el éxito de la actividad, se pasó un poquito de copas. Como ella no está acostumbrada a estos menesteres se quedó dormida en una silla. Este hecho fue aprovechado por el nuevo trabajador del Municipio “Barriga de mar”, quien, con un pico de botella, le cortó sus grandes uñas. Doña Matilde se fue a su casa y no se dio cuenta hasta el otro día cuando al levantarse quiso rascarse su espalda y no sentía nada. Gritó asustada pensando que se le había adormecido su cuerpo, pero luego reaccionó y se dio cuenta que sus uñas estaban más mochadas que las de un niño en su primer día de clases.

 

Ø      Luego de contraer nupcias, Hugo Ruiz “Chonca”, le dice a su suegra: “Ña Manuela, ¿sabe?, me he puesto pensar que ya debo ir comprando mis cositas pal futuro”. Doña Manuela Tume, le pregunta: “¿y qué te quieres comprar?”. “Voy a empezar con mi cocina ña Manuela”, contestó Chonca. Doña Manuela, sorprendida, le dice: “pero hijo, cocina aquí tengo, mas bien guarda tu platita para cuando nazca tu cholito, porque solo Dios sabe cómo va a ser el parto”. Por esa vez, “Chonca” obedeció, pero al siguiente mes, cuando cobró su sueldo, nuevamente comenzó con lo de la compra de la famosa cocina y le volvió a comunicar a su suegra. Ella, pensando que él podría molestarse porque no lo dejaba comprar sus bienes, le dijo: “haz lo que mejor creas, pero que conste que yo no te niego la cocina”. El noble Hugo contestó: “no se preocupe suegra, ya está decidido, mas bien voy a La Unión a comprar”. “Mejor fueras a Piura, allá son más baratas y con garantía por dos años” – sugirió la señora. “¡No!” replicó él y salió a la calle. Hizo parar la moto de “Chunguita” diciéndole: “cholo, llévame a La Unión que me voy a hacer una compra y tu mismo me traes”. Como a los 45 minutos regresa “Chonca” a la casa de su suegra y grande fue la sorpresa de ella al verlo entrar cargando una cocina de barro - para carbón - de esas que cuestan siete soles.

 

Ø      Hace poco un ciudadano llegó a casa de Domingo Curo “Pukuna” para reclamarle sobre un aspecto de la coyuntura electoral. Un poco molesto e incómodo le dijo: “oye Domingo me dicen que te has torcido”. Pukuna, no sabiendo de lo que trataba de decir su visitante le contestó: “si cholo, hace tiempo que me estoy torciendo de mis rodillas pa’ abajo… por eso Yogui me dice turuleco”.

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